En estos últimos años he concentrado la mayor parte del tiempo en gestionar mi energía, fuerza y pasión buscando las claves del éxito, eso que conocemos como «superación personal» en busca del mejor sustento.

Cuatro años trabajando con habilidades de otras personas para que saquen lo mejor de ellas y a su vez obtengan resultados, ya sea personales o profesionales.

Un día de vacaciones como hoy, al borde de una piscina en la Costa del Sol, conoces a alguien que te mueve las entrañas, ese tipo de personas que de una forma serena y humilde te cuenta como si de una pelí se tratara, su vida, llena de lujo y éxito… Pero… ¿Qué es el éxito?

Para unos será llegar a fin de mes, para otros trabajar en lo que les gusta, no faltarán los que expongan que su éxito es su familia, los habrá que quieran vivir con libertad financiera y otros pocos que su éxito sea vivir en abundancia.

Mi nuevo amigo es una cuarta parte de un grupo de música de los años 60-70 que alcanza la fama absoluta fuera de nuestras fronteras, más concretamente en las discográficas de EEUU y Latinoamérica. Por unos días me siento como una periodista con necesidad de contar como un sexagenario de la música pop que, en lo más alto de su carrera musical, pierde en un accidente de tráfico a dos de sus compañeros de la banda, una larga recuperación para él y el otro superviviente. Me narra como, tras catorce años, vuelven a recomponer el grupo y comienzan de nuevo su «despegue» como artistas.

Me lo cuenta con el mismo brillo en los ojos que cualquier chico/a de veinte años buscando su primer empleo o el caso de aquella persona de cuarenta y cinco, en busca de una segunda o tercera oportunidad (quizás quinta).

Tras largas conversaciones, me planteo mi nuevo «andamio del éxito»: es importante crecer, es fundamental encontrar tu lugar para desarrollarte, pero aún lo es más estar preparado para los vaivenes de la suerte, eso que no aparece en ningún manual y que por tanto, no controlamos.

La gestión de tu éxito (sea cual sea tu definición) dependerá de lo capacitado que estés al cambio, de lo que te apasione tu trabajo y de lo que hagas sentir a los demás. Pero sobretodo, nunca abandones el sentimiento que te inspiró a dar el primer paso.

Gracias Carlos por tu humildad, tu entrega y tu trabajo, ¡¡eres un auténtico Ángel!!